En Uruguay ya hemos logrado esta separación, necesaria para la ley, necesaria para la libertad de los ciudadanos. Hace ya décadas que el Uruguay es un país libre de culto y la Iglesia Católica ni ninguna otra tiene/n ninguna ingerencia sobre temas de Estado.
Solamente se pueden limitar, como es su costumbre, a amenazar con la excomunión, o con el fuego eterno a aquellos gobernantes que, según la Iglesia, estén decidiendo algo en contra de sus intereses, porque de eso se trata, de intereses.
Hace muchas décadas un hombre justo decidió sacar los crucifijos de los Hospitales y de las Escuelas. ¿Por qué un judío, un musulmán, un protestante debía soportar un crucifijo sobre su cama de enfermo?, ¿Por qué un ateo debía aceptar que su hijo fuera educado como un cristiano en la escuela?. Eso ya pasó y nuestro pueblo hoy es libre de elegir lo que quiere creer o no creer, la ley se liberó de sus ataduras, los magistrados deciden sin temores ni amenazas.
Pero veo que en América Latina aún la Iglesia tiene poder en el estado, todavía se meten a gobernar solapadamente desde sus púlpitos, siempre con sus viejas armas, ya obsoletas que no engañan a nadie. No se han agiornado. No tienen la capacidad de entender que el mundo no es el mismo y que ellos deberían ir con el mundo y no contra él.
No estoy en contra de la Iglesia si no de algunos miembros de ella, no estoy en contra de la doctrina cristiana pero sí de la hipocresía que demuestran algunos de sus integrantes.
No se metan con las leyes que nos rigen, ni con los gobernantes elegidos por el pueblo, ni opinen sobre lo que está bien o mal, hagan primero un MEA CULPA de sus propias fallas, de sus propios delitos y no se sientan con el derecho de decidir quien tiene derechos y quien no.
Si nos basáramos en los derechos que tienen todos los ciudadanos y las obligaciones, entonces algunos sacerdotes estarían tras las rejas, sin protección vaticana y sin posibilidad de redención.
Ya lo dijo Jesucristo, "Dad al cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios", qué les parece si dejan sus negocios inmobiliarios, sus riquezas acumuladas, y se comportan como verdaderos ciervos de Dios?
Cada segundo que pasa muere un niño de hambre, cada minuto hay un ser humano violado, sojuzgado, violentado, muchos de ellos por miembros de esa Iglesia tan conservadora y acusadora. Eso se llama Hipocresía, vanidad, soberbia, falta de caridad Cristiana.
Yo ruego por un mundo mejor, con gente buena de todas las religiones, de cualquier religión en tanto y en cuanto sirvan para mejorar al hombre, su comportamiento ante la sociedad y su conducta frente su prójimo.
En Argentina, en este momento, se está decidiendo sobre la Ley de Igualdad para todas las personas que vivan bajo ese cielo, sólo piden el derecho a formar una familia, de tener los mismos derechos que todos. Y la Iglesia sale a amenazar, a meter miedo en cabezas enfermas de personas que todavía hoy, sienten el pánico ante sus amenazas.
Yo, como vecina, como ciudadana de esta América Latina, ruego que por fin, los miedos no sean cómplices de las injusticias y reine la igualdad para todos los hombres de “buena voluntad”.
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