Con el paso del tiempo acostumbramos a idealizar momentos que han sido compañeros en aquellas situaciones  de angustia. Recuerdos imborrables que llegan para salvarnos y que por momentos lo consiguen.

Pero ayer encontré aquella carta, aquella fotografía y de pronto me di cuenta, mirándola y remirándola ya con otros ojos que "estaba ciega", o quizás mi corazón me hacía ver algo que realmente "no existía".

Lastima pensar que durante años me sentí culpable cuando en realidad era la víctima.

Lastima pensar que por culpa de haber encotrado esa carta, todos mis recuerdos han tomado color a realidad, porque yo ya no idealizo más.

Hazme caso, no idealices, la memoria engaña. Hazme caso, no todo es con el color que tu lo miras.
Yo estoy en paz, ya sé que yo soy una buena persona. Yo sé hoy que la vida es tramposa y sé que todo lo que nos pasa está destinado a hacernos madurar. La madurez es aquella que nos coloca en la realidad, suavemente, sin traumas; es que  la madurez sólo recuerda lo que no nos hace daño.

Estamos/estoy en paz.